Pocket no Naka no Doraemon es el juego que Bandai lanzó para WonderSwan Color en mayo de 2001, con una premisa tierna y poco convencional: Doraemon se equivoca de habitación cuando intenta volver a la de Nobita y termina quedándose una temporada en la del jugador, regalándole un Minidora —de cuatro tipos posibles, según el amigo que lo inspire— como símbolo de amistad. El vínculo crece con las conversaciones diarias entre el jugador y Doraemon, y esas interacciones determinan el final de la historia.
Es un ejemplo más de cómo WonderSwan funcionó como refugio de experimentos narrativos pequeños y personales dentro del catálogo de licencias de Bandai, lejos de la acción o el rol que dominaban otras adaptaciones de la misma franquicia en otras consolas.

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