Cinemaware construyó su serie "TV Sports" sobre la idea de que un simulador deportivo no solo debía jugarse bien sino sentirse como una transmisión televisiva real, con presentación de equipos, cámaras que siguen la acción y repeticiones de las mejores jugadas, algo poco común en el género hacia 1990. Esta entrega de básquet aplicó esa filosofía al TurboGrafx-16, con un nivel de producción que se destacaba dentro del catálogo deportivo de la consola.
Es una de las mejores muestras de cómo Cinemaware entendía el videojuego deportivo como espectáculo audiovisual además de competencia, una idea que anticipaba mucho de lo que después harían las grandes licencias deportivas.

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