Toma su nombre del célebre experimento mental de Erwin Schrödinger, en el que un gato permanece vivo y muerto simultáneamente hasta ser observado. Este exclusivo japonés arrastra ese aire de paradoja hasta en su subtítulo alemán. Nunca se tradujo, y hoy es una de esas rarezas conceptuales que solo el catálogo nipón podía permitirse.

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