Artdink firmó en 1996 uno de los experimentos más extraños de la consola: un mundo abierto prehistórico donde cazas mamuts, comes, duermes y apilas colmillos para levantar una torre hacia el sol. Occidente lo conoció como Tail of the Sun. Sin mapa, sin tutorial y sin prisa, se volvió objeto de culto entre quienes buscan videojuegos que no se parecen a nada.

Se você curtiu este