Konami llevó el juego de cartas de Kazuki Takahashi a PlayStation con una campaña ambientada en el Antiguo Egipto, donde el príncipe Atem debe abrirse paso a golpe de duelos. Es célebre por su dureza: la fusión de cartas se descubre por prueba y error, sin explicación alguna, y conseguir un mazo decente exige moler duelos durante horas. Frustrante, arbitrario y adorado.
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