Omega Force reformuló la fórmula de arrasar con cientos de enemigos que definió a Dynasty Warriors desde 1997, achicando los escenarios y organizando el contenido en misiones diseñadas para jugarse en cooperativo local u online, con elementos de botín y progresión de personaje más cercanos a un RPG de acción. Fue un experimento que buscó adaptar el musou a la lógica de sesiones cortas de una portátil conectada. Los fans de la saga lo recuerdan como una desviación interesante, aunque no reemplazó nunca a las entregas numeradas de sobremesa.

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