Cartucho de diagnóstico interno que sometía a la consola a pruebas prolongadas de estrés, el llamado aging, para detectar fallos antes de salir de la línea de montaje. Es hardware de trastienda, sin valor jugable, pero fascinante para quienes estudian cómo Nintendo garantizaba la legendaria fiabilidad de sus máquinas. Rareza absoluta en formato físico.
