Secuela que llevó la saga alemana a su cima técnica en SNES: fases de acción lateral, secciones de vehículo y efectos que exprimen el hardware, con Chris Huelsbeck firmando otra banda sonora memorable. Llegó tarde, en 1995, cuando el mercado miraba a los 32 bits, y esa mala suerte comercial lo volvió pieza de culto.
Se você curtiu este