Arqueología
En el catálogo conviven arcade/ninja-gaiden y nes/ninja-gaiden como si fueran el mismo juego en dos formatos. No lo son: ni siquiera comparten género, y en Europa el de consola llegó con un tercer nombre.
Hay un espejismo clásico del coleccionismo: ver dos fichas con el mismo título y asumir que una es la conversión de la otra. Con Ninja Gaiden pasa justo eso, y la sorpresa es que el responsable de la confusión es la misma editora en los dos casos.
El de arcade salió en 1988, desarrollado y publicado por Tecmo. Es un beat 'em up de scroll lateral, en la línea de Double Dragon o Bad Dudes: un ninja azul sin nombre propio cruza los Estados Unidos para frenar a un culto liderado por Bladedamus, un villano presentado como descendiente de Nostradamus. Fue un éxito comercial grande en los salones norteamericanos.
El de NES es otra cosa por completo. También salió de Tecmo, pero de otro equipo: la editora armó las dos versiones en paralelo, con equipos separados que trabajaron cada uno a su aire, y por eso el mismo año y el mismo nombre terminaron cubriendo dos juegos que no se parecen. La de consola es un plataformas de acción, apareció en Japón en diciembre de 1988 y en Norteamérica en marzo de 1989, protagonizada por un ninja con nombre y apellido, Ryu Hayabusa, en una historia contada con cinemáticas al estilo anime que en su momento se destacó justamente por eso.
No hay conversión de un juego al otro. Sí hay guiños: el primer escenario de la versión de NES retoma libremente el arranque del arcade, y algunos enemigos y jefes reaparecen con variaciones. Pero son dos diseños distintos construidos sobre la misma idea de marca, no uno derivado del otro.
En Japón, para colmo, la confusión venía de fábrica: los dos juegos se llamaron Ninja Ryūkenden (忍者龍剣伝). La distinción entre «el del fichín» y «el de Nintendo» es un invento del mercado occidental, no algo que Tecmo se haya tomado el trabajo de aclarar desde el nombre.
Y en Europa la cosa suma un escalón más: la versión de NES llegó en 1991 rebautizada Shadow Warriors, porque la palabra «ninja» se consideraba un término problemático en parte del continente en esos años. No fue un capricho suelto: Tecmo aplicó ese mismo cambio a toda su línea Ninja Gaiden en la región, el mismo clima cultural que convirtió a las Tortugas Ninja en «Hero Turtles» en el Reino Unido.
Tres nombres para dos juegos que ni siquiera son parientes directos es un buen caso de estudio de cómo una editora estira una marca sin que el contenido la siga: el rótulo viaja más rápido y más lejos que el diseño que hay debajo, y un índice que ordena por título termina fabricando la ilusión de una familia que no existe.
El beat 'em up ambientado en la América de los ochenta y el plataformas del ninja que sí tiene nombre tienen ficha propia acá abajo, en arcade/ninja-gaiden y nes/ninja-gaiden: abrilas una al lado de la otra y va a quedar claro que lo único que de verdad comparten es el cartel de la entrada.
A jugar