Arqueología
En 1983, una distribuidora de cintas de terror se animó a los cartuchos de Atari justo cuando el mercado se venía abajo. Halloween quedó como el recuerdo más raro de ese salto: un juego que muchas tiendas no quisieron vender y que terminó con el nombre escrito a mano.
A comienzos de los ochenta, Charles Band era un productor de cine de clase B que había encontrado otro negocio en el video hogareño: en 1978 fundó Media Home Entertainment y más tarde quedó al frente de Wizard Video, sellos que ponían películas en cassette para el mercado doméstico. Band había licenciado los derechos de video hogareño de dos títulos de terror que ya tenían fama propia, The Texas Chainsaw Massacre (1974) y Halloween (1978). Mirando el éxito que Atari tenía en esos años, hizo una cuenta sencilla: si esas películas ya estaban en su catálogo de cintas, también podían estar en un cartucho. Así nació Wizard Video Games.
Los dos juegos se mostraron en el Consumer Electronics Show de invierno, en Las Vegas, en enero de 1983, todavía incompletos, con una fecha de salida anunciada para el 1 de marzo de ese año. The Texas Chainsaw Massacre llegó en marzo; Halloween recién en octubre de 1983, justo para la fecha que le da nombre. Hubo planes anunciados de versiones para las computadoras Atari 400 y 800 y para la Commodore VIC-20, pero no hay registro firme de que hayan salido.
Quién programó Halloween es una pregunta con respuesta a medias. Las bases de datos coinciden en el nombre de Tim Martin, y Wikipedia y Atarimania suman a Robert Barber, los dos ex empleados de Games by Apollo, una editora de cartuchos que había quebrado. En cambio, el estudio figura de maneras distintas según la fuente: Wikipedia lo acredita a MicroGraphicImage, AtariAge lo lista como VSS/MicroGraphic Image. Lo que sí está documentado es que The Texas Chainsaw Massacre lo desarrolló VSS, una empresa armada por Ed Salvo y otros programadores que también venían de Apollo. Los dos juegos de Wizard, entonces, salieron de la diáspora de una misma compañía caída.
El juego pone al jugador en la piel de una niñera adolescente que recorre una casa de varios pisos para rescatar a la mayor cantidad posible de chicos antes de que los alcance un asesino armado con un cuchillo. Los puntos llegan de dos maneras: llevando a cada chico a los cuartos seguros que hay en los extremos de cada piso, o encontrando un cuchillo y usándolo contra el perseguidor. Se avanza de nivel rescatando a cinco chicos o acertándole dos veces al asesino, que se vuelve más rápido en cada etapa, y la partida termina cuando se pierden las tres vidas. Un detalle curioso: el cartucho nunca nombra a ningún personaje. El parecido con la película pasa sobre todo por el tema musical, que suena cada vez que el asesino aparece en pantalla. Wikipedia también apunta que la animación de derrota de la niñera era más cruda que cualquier plano de la película, algo que en una consola asociada a lo familiar no pasaba desapercibido.
Ahí empieza el problema de tener a una distribuidora de cintas como editora. Wizard Video estaba acostumbrada a un circuito donde el terror para adultos era moneda corriente; el de los juguetes y los videojuegos era otra cosa. Según Wikipedia, muchos comercios se negaron a vender estos cartuchos, y los que aceptaban solían guardarlos detrás del mostrador y ofrecerlos solo si alguien los pedía. Y todo esto pasaba en 1983, cuando el mercado estadounidense de consolas ya sentía el derrumbe que terminaría llevándose a buena parte de las editoras independientes del 2600. Nick Montfort e Ian Bogost resumieron la suerte de ambos títulos en una frase: no lograron generar mucho revuelo.
Las ventas fueron flojas y Wizard no sacó más juegos, salvo un título de preguntas sobre cine para computadora, Movie Trivia Quiz. De ese cierre viene la marca más famosa de Halloween: según AtariAge, cuando la empresa liquidaba inventario y buscaba recortar costos, muchas copias salieron sin etiqueta impresa, con la palabra Halloween escrita a mano con marcador sobre el cartucho (Wikipedia la describe sobre un trozo de cinta). Atarimania agrega que los cartuchos con esa etiqueta manuscrita los vendió un comercio de Ohio, Pleasant Valley Video; más allá de ese dato puntual, no hay documentación firme sobre por qué canales exactos circuló el resto de la tirada. La tirada corta, eso sí, convirtió a los dos juegos de Wizard en piezas muy valoradas entre coleccionistas de Atari.
En la ficha de Halloween vas a poder ver lo que esta nota solo describe: la casa partida en pisos con los cuartos seguros en los bordes y el tamaño real de la niñera y los chicos frente al perseguidor, la mejor forma de entender cómo se tradujo una película de suspenso a los pocos sprites del 2600. En la de The Texas Chainsaw Massacre está el reverso del mismo experimento, con el jugador del lado del villano y un medidor de combustible que se agota. Y en la de Haunted House, que Atari publicó en 1982, se ve la otra escuela del terror en la misma consola: una casa a oscuras donde el miedo sale de lo que no se muestra, justo lo contrario de lo que intentó Wizard.
A jugar