Arqueología
Mismo cartucho, dos regiones: Sega recalibró el castigo, reescribió la trama y dejó un personaje afuera. Por qué eso alcanza para que sean dos juegos.
En el catálogo de 2retro.games conviven dos fichas que, miradas de afuera, parecen redundantes: md/streets-of-rage-3 y md/bare-knuckle-iii. Mismo año, mismo estudio, mismo cartucho de Mega Drive con otro nombre en la etiqueta. Pero a diferencia de Contra convertido en Probotector en Europa —donde directamente se reemplazó a los soldados por robots para esquivar a los censores—, acá Sega no tocó el reparto principal. Lo que cambió fue algo más difícil de detectar a simple vista: el equilibrio del juego. La versión que salió en Japón como Bare Knuckle III y la que llegó a Occidente como Streets of Rage 3 son, jugadas de punta a punta, dos experiencias distintas dentro de la misma partida.
Bare Knuckle III salió en Japón el 18 de marzo de 1994, desarrollado por Sega junto con Ancient —el estudio fundado por Yuzo Koshiro— y publicado por Sega para Mega Drive. La adaptación occidental llegó varios meses después, ya con el título Streets of Rage 3: julio de 1994 en Norteamérica y el 21 de julio en el Reino Unido. La banda sonora volvió a estar a cargo de Yuzo Koshiro y Motohiro Kawashima, la misma dupla que había firmado la música de Streets of Rage 2. La brecha de meses entre un lanzamiento y otro no fue solo el tiempo que toma traducir textos: en ese período el juego se recalibró.
El cambio más documentado es el de dificultad. Según comparaciones minuciosas entre ambas versiones, en la occidental los jefes llegan con más barras de energía que en la japonesa, y el daño que reciben los personajes escala según el nivel elegido; en Bare Knuckle III, en cambio, ese daño se mantiene más parejo más allá de la dificultad seleccionada. Las fuentes no coinciden en el detalle fino de cuánto se movió la vara: una wiki especializada en la saga sostiene que el Fácil occidental equivale al Normal japonés y así sucesivamente, un escalón completo de diferencia; una lectura de Wikipedia en inglés, en cambio, ubica al Normal de Streets of Rage 3 por encima incluso del Difícil de Bare Knuckle III. No hay forma de zanjar esa discrepancia sin acceso a los datos internos del cartucho, así que quede planteada como lo que es: dos mediciones distintas de la misma sensación de que el juego occidental pega más fuerte. Lo que sí aparece confirmado en varias fuentes es un detalle contundente: en Streets of Rage 3 no se puede terminar el juego en Fácil, porque el propio Mr. X corta la partida al llegar a la Fase 5 con un final deliberadamente inconcluso, una invitación implícita a intentarlo de nuevo en una dificultad mayor. Bare Knuckle III, además, conserva un modo Muy Difícil que no tiene equivalente en la versión occidental.
El caso más citado de esa reescritura tiene nombre propio: Ash, un miniboss que aparece en la primera fase de Bare Knuckle III y que además puede desbloquearse como personaje jugable mediante un código tras derrotarlo. En la versión occidental, esa escena directamente no está: Ash fue removido por completo del juego, aunque igual puede accederse a él mediante cartuchos de trucos externos. Wikipedia y sitios especializados como Hardcore Gaming 101 coinciden en describirlo como un estereotipo gay afeminado; a ese diseño se le suele atribuir el motivo de su exclusión, pero no hay comunicado de Sega ni fuente primaria que confirme esa razón de forma oficial, así que se trata de una lectura habitual y no de un hecho documentado. En 2022, al incluir Bare Knuckle III en japonés dentro de la microconsola Mega Drive Mini 2, Sega fue un paso más allá y eliminó directamente el tramo en el que se lo enfrenta y desbloquea, según reportó la prensa especializada en su momento.
El rediseño no se limitó a un personaje. Axel, Blaze y Skate —los tres héroes que venían de las entregas anteriores— cambiaron de paleta de colores en el salto a Occidente, sin que las fuentes documenten una razón oficial para el cambio. Las enemigas femeninas del plantel recibieron vestuario menos revelador. Hasta el grito de pelea de Axel se retocó: el "Grand Upper" que acompañaba su golpe especial en Japón pasó a ser "Bare Knuckle" en la versión occidental, un guiño al título original de la saga.
La historia también se reescribió, no solo se tradujo. En Bare Knuckle III el conflicto gira en torno a una sustancia explosiva descubierta por un científico y usada por el Sindicato de Mr. X para provocar una masacre en la ciudad —las fuentes transliteran su nombre de forma distinta, entre "Raxine" y "Rakushin", así que se lo deja sin fijar acá— y al secuestro de un general llamado Ivan Petrov como excusa para desatar una guerra. Streets of Rage 3 cambia esa trama por una conspiración corporativa: Mr. X funda la RoboCy Corporation y el plan pasa por reemplazar a funcionarios de la ciudad por clones robóticos, con el jefe de policía ocupando el lugar narrativo que tenía el general japonés. También varió el cierre: el final malo de Bare Knuckle III mostraba una foto de la ciudad devastada con un texto narrando el fracaso del jugador, escena que la versión occidental no conserva. Una sola fuente agrega, además, que la versión japonesa incluye una animación extra en la introducción —Axel rompiendo la pantalla de un golpe— que no aparece documentada en otro lado, así que va con la salvedad correspondiente.
Nada de esto es censura prolija ni traducción con erratas: es una decisión de diseño tomada del otro lado del océano sobre cuánto castigo merece encajar el jugador según el mercado al que se le vende el cartucho. Un cambio de dificultad no es cosmético como un logo distinto en la carátula: modifica la curva de aprendizaje, el ritmo de cada partida, hasta qué final se llega a ver. Sumale un personaje que directamente no está, una trama distinta y un vestuario retocado, y el resultado son dos juegos que comparten motor, sprites y fecha de nacimiento, pero que se juegan —y se recuerdan— distinto según en qué costa del Pacífico te tocó agarrar el mando.
Ambas fichas están acá abajo y vale la pena abrirlas en paralelo. La de Streets of Rage 3 habla de "robots, conspiraciones y finales múltiples" y de una entrega cuyo "tono más oscuro y su dificultad elevada generaron opiniones divididas"; la de Bare Knuckle III describe un "tono más sombrío", mecánicas propias como el sprint y los golpes especiales sin perder vida, y la presenta como el diseño de la trilogía de "antes de la censura y los recortes de su versión occidental". Es la misma partida contada por sus dos mitades, y la diferencia se siente fase por fase.
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