Se trata de un programa de prueba, el tipo de utilitario que los técnicos de salón usaban para comprobar que los joysticks y botones de cada uno de los cuatro jugadores respondieran correctamente antes de poner una placa en producción. No tiene objetivo, puntaje ni narrativa: es pura herramienta de mantenimiento. Su interés hoy es arqueológico, no lúdico: sirve para entender el trabajo invisible detrás de un salón recreativo, el mismo que garantizaba que un cabinet funcionara bien noche tras noche.

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