Akuma-Jou Dracula es la versión japonesa de Haunted Castle, el intento de Konami de llevar su saga de caza-vampiros a la placa arcade en 1988. Un caballero armado con un látigo recorre un castillo gótico enfrentando esqueletos, murciélagos y al propio Drácula, con el rigor y el ritmo endiablado que distinguió siempre a la serie.
Es, junto con Vampire Killer de MSX, la rareza de la franquicia que casi nadie jugó en su momento: notoriamente más difícil que las entregas de consola, y por eso hoy se lo cita más como curiosidad de coleccionista que como el Castlevania que la gente recuerda.

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