American Horseshoes traslada al salón recreativo un juego de patio tradicional: apuntar y lanzar herraduras hacia una estaca, sumando puntos según la precisión del tiro. Es una rareza dentro del catálogo deportivo del arcade, dominado casi siempre por fútbol, béisbol o boxeo.
Su valor hoy está justamente en esa rareza: es un testimonio de cuánto experimentó la industria en los años en que cualquier actividad recreativa parecía candidata a convertirse en videojuego de moneda.

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