Arkanoid tomó la fórmula de Breakout y la llevó a otro nivel: una nave llamada Vaus rebota una pelota contra hileras de bloques, mientras cápsulas que caen otorgan power-ups —láseres, expansión de la pala, pelotas múltiples— y un jefe final rompe la monotonía del formato. Taito lo lanzó en Japón en 1986 y se convirtió casi de inmediato en estándar del género. Casi cuarenta años después sigue siendo la referencia obligada de cualquier rompeladrillos: su diseño de niveles y su sistema de power-ups todavía se citan como modelo, y el juego en sí sigue siendo perfectamente disfrutable por su ritmo ajustado y su dificultad bien calibrada.
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