Atlant Olimpic pertenece a esa camada de máquinas arcade producidas en la órbita soviética y postsoviética, muchas veces clones o reinterpretaciones de fórmulas occidentales adaptadas con recursos locales. Por su nombre y estructura, se ubica en la tradición de los juegos de eventos olímpicos por turnos, con pruebas de velocidad y destreza encadenadas. Es, sobre todo, un documento de una industria arcade paralela y poco documentada en Occidente: la de los fabricantes del bloque del Este, que desarrollaron su propio circuito de salones con reglas de mercado completamente distintas a las de Japón o Estados Unidos.

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