Bagman lo desarrolló la francesa Valadon Automation, aunque circuló bajo el sello estadounidense Stern, algo poco común en un arcade de la época dominado por Japón y Estados Unidos. El jugador controla a un personaje que debe cavar y trepar por una mina de varios pisos juntando bolsas de dinero y llevándolas a un carrito en la superficie, mientras esquiva a policías que patrullan los túneles.
Sentó una base de diseño —niveles verticales conectados por escaleras y plataformas, con un objetivo claro de recolección— que resuena en plataformeros posteriores. Tuvo secuelas propias, como Super Bagman, y se lo recuerda como uno de los pocos éxitos arcade europeos de comienzos de los ochenta.
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