Batman Part 2 es una de esas piratadas de la vieja escuela: toma el código de Phoenix, el shooter de naves de Amstar de 1980, le cambia la paleta de colores, la música y algunos efectos de sonido, y lo distribuye bajo un nombre que no guarda relación alguna con el personaje de DC Comics más allá de aprovechar su popularidad. El objetivo sigue siendo el de Phoenix: derribar oleadas de pájaros mecánicos y, al final, la nave nodriza alienígena.
Es, ante todo, una curiosidad de catalogación: un recordatorio de que en los primeros años ochenta cualquier nombre reconocible servía para vestir un bootleg, sin que existiera control alguno sobre el uso de marcas o personajes.

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