Bowl-O-Rama traslada el boliche a la pantalla del arcade con controles simples pensados para partidas rápidas: elegir ángulo, calcular fuerza y buscar el strike, sin las capas de simulación que tendrían los juegos deportivos de generaciones posteriores. Es fiel al espíritu de los juegos de bowling arcade que circularon durante buena parte de los 80 y 90. Su atractivo sigue siendo el mismo de siempre: la satisfacción inmediata de tirar los diez palos.

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