Capcom Bowling traduce el boliche a la placa arcade con controles directos y presentación colorida, apostando a la inmediatez de tirar la bola y ver cuántos pinos caen, sin la ceremonia de una simulación deportiva completa.
Es un experimento breve dentro del catálogo de Capcom, una compañía que por esos años ya definía su identidad con otros géneros; hoy se lo recuerda como una curiosidad simpática más que como una pieza central de su historia.

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