Complex X pertenece a ese enorme conjunto de placas arcade que circularon con distribución acotada y que hoy solo figuran en bases de datos especializadas de preservación, sin cobertura de prensa de la época ni testimonios extensos de jugadores. Su nombre sugiere una ambientación de ciencia ficción o laberinto tecnológico, coherente con buena parte de la producción arcade de su generación. Como tantos títulos menores, vale sobre todo como pieza de un rompecabezas más grande: el de reconstruir, placa por placa, todo lo que se jugó en los salones más allá de los grandes éxitos que sí quedaron en la memoria colectiva.

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