Dark Tower lo desarrolló Kyle Hodgetts para The Game Room, con distribución exclusiva en Australia: un guerrero armado con un garrote debe abrirse paso a través de monstruos hasta la cima de una torre para rescatar a una dama cautiva, en la estructura clásica del plataformero de acción de fines de los ochenta. Buena parte de sus gráficos —los esqueletos y demonios, las momias— están tomados directamente de Ghosts'n Goblins y Black Tiger de Capcom, y su música y efectos de sonido provienen de Double Dragon.
Es, más que una obra original, un ejemplo curioso de reciclaje de assets ajenos en un mercado periférico del arcade como el australiano de comienzos de los noventa, donde la escala de producción no permitía competir con las grandes desarrolladoras japonesas en igualdad de condiciones.

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