Last Striker (Kyuukyoku no Striker en Japón) enfrenta a un equipo masculino contra rivales femeninos o masculinos en partidos brevísimos, apenas 44 segundos cada uno, con un sistema de carga de potencia para controlar la fuerza del disparo y un detalle poco común para la época: el estado del campo de juego se va deteriorando —el pasto se moja, por ejemplo— y afecta el control del equipo a medida que avanza el partido.
Es un título de nicho dentro del género de fútbol arcade de fines de los ochenta, con una propuesta de partidos ultracortos que lo acerca más a la lógica de un juego de reflejos rápidos que a la de una simulación deportiva convencional.

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