Toru Iwatani buscaba atraer mujeres y parejas a los salones dominados por naves espaciales, y encontró la forma perfecta en una pizza a la que le faltaba una rebanada. Cada fantasma tiene personalidad programada distinta: Blinky persigue, Pinky embosca. La máquina revela su límite en el nivel 256, el famoso kill screen donde la memoria colapsa y medio tablero se vuelve símbolos. Primer ícono pop del medio.
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