Q*bert pone al jugador a saltar sobre una pirámide de cubos vista en perspectiva isométrica, cambiando el color de cada casilla mientras esquiva serpientes y otras criaturas que se le cruzan en el camino, con la particularidad de poder maldecir en un idioma inventado cada vez que el personaje muere. Gottlieb lo lanzó en 1982, y su diseño de perspectiva poco convencional lo distinguió de inmediato del resto del catálogo de la época. Es uno de los grandes íconos de la era dorada del arcade, con una mascota reconocible más allá del propio mundo de los videojuegos, y su mecánica de salto isométrico sigue citándose como una de las ideas de diseño más originales de comienzos de los 80.

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