Revenge of DOH retoma exactamente donde terminaba el Arkanoid de 1986: la nave Vaus vuelve a quedar atrapada, esta vez directamente en los dominios de DOH, la entidad que gobierna los niveles. La fórmula se mantiene idéntica —controlar una paleta para hacer rebotar una pelota y destruir hileras de bloques— pero con patrones de niveles más retorcidos y nuevos power-ups que complican la lectura de cada pantalla.
Es, junto al original, una de las cumbres del género breakout: pocas secuelas lograron subir la apuesta sin traicionar la simpleza del concepto. Sigue siendo, décadas después, una referencia obligada para cualquiera que quiera entender por qué el formato 'pelota contra bloques' nunca pasó de moda.

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