Compilación que reúne cuatro títulos independientes en un mismo cartucho, una estrategia habitual en el mercado europeo para ofrecer variedad sin multiplicar el gasto en plástico y códigos. No hay gran ambición de diseño detrás: es puro empaquetado comercial, pensado para llenar un pasillo de tienda con una caja que promete más por el mismo precio. Curiosidad de catálogo más que joya escondida, interesa hoy como documento de cómo se vendían los videojuegos antes de que el género se tomara en serio a sí mismo.

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