Alp Man sigue la fórmula del clon de laberinto tan repetida en el software casero de los 80: pasillos, un perseguido y perseguidores, y pastillas para recolectar, esta vez bautizado con un guiño a los Alpes. Es un ejemplo más de cómo la fórmula de Pac-Man se volvió casi un género propio, replicado por incontables programadores aficionados en toda Europa.
No hay rastro firme de estudio o fecha de publicación, y es preferible dejarlo así antes que inventar una historia que no se puede sostener: alcanza con ubicarlo en esa enorme familia de variantes del laberinto que llenaban los disquetes compartidos entre usuarios de Atari.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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