BASIC Programming no es un juego sino una herramienta: un intérprete reducido del lenguaje BASIC que Atari lanzó junto a un teclado periférico para que los usuarios de la 2600 escribieran sus propios programas sencillos, dentro de las limitaciones extremas de la consola. Fue un experimento poco habitual para la época, pensado para acercar la programación doméstica a un público que hasta entonces solo consumía cartuchos cerrados. Hoy se lo recuerda como una curiosidad dentro del catálogo de Atari, más cercana al espíritu educativo de las primeras computadoras personales que al de una consola de entretenimiento, y como antecedente lejano de la cultura homebrew que después floreció alrededor de la 2600.

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