Basado en la serie de libros ilustrados de Stan y Jan Berenstain, este título propone una aventura suave pensada para un público infantil, con acertijos simples y un tono amable acorde a la licencia. Es representativo de la ola de juegos con licencias de literatura infantil que buscaban ampliar el público de las consolas más allá de la acción pura; hoy funciona como curiosidad de diseño familiar de su época.

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