Blood Fever suena a VHS de estante alto: tipografía goteante y promesas truculentas. En el software casero de los 80 y 90 estos nombres solían vestir arcades de acción más ruidosos que sangrientos, pero sin documentación no firmamos diagnóstico.
La edición preservada llega sin créditos ni año. Queda el gesto: alguien quiso que su juego sonara peligroso, y cuatro décadas después seguimos hablando de él. Objetivo cumplido.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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