Pertenece a la camada de títulos de editoras pequeñas, muchas veces alemanas o de otros mercados europeos, que siguieron alimentando el catálogo del Atari 2600 cuando en Estados Unidos el negocio ya se derrumbaba tras el crac de 1983. Propone guiar a su protagonista de vuelta a casa esquivando obstáculos y enemigos en pantallas de desplazamiento lateral, dentro del molde habitual de los juegos de plataformas y reflejos de la consola.
No dejó mayor huella en la prensa de la época, pero sobrevive como una muestra más de la vitalidad que tuvo el mercado europeo del 2600 incluso después de su ocaso comercial en Norteamérica.

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