Broadsides (SSI, 1983) puso al jugador en el alcázar de un navío de la era napoleónica: elegir munición —bala rasa contra el casco, palanqueta contra el aparejo, metralla contra la tripulación—, maniobrar el viento y, si el pulso da, cerrar distancia y abordar.
Fue el wargame más vendido de la casa hasta entonces, con más de 23.000 copias en Estados Unidos, y en las Atari de 8 bits se jugaba con una elegancia que aún sorprende. Su autor, Wayne Garris, es un misterio: no volvió a firmar juego alguno.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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