Dallas evoca inmediatamente a la serie que paralizó a medio planeta con las intrigas de los Ewing y el negocio del petróleo. Un título así, en plena fiebre ochentosa, promete pozos, millones y traiciones.
Del software en sí no hay documentación firme: ni estudio, ni año, ni licencia comprobable. Queda como curiosidad del catálogo europeo de las computadoras Atari, con aroma a boom televisivo.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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