Darkman (Ocean, 1991) adapta la película de Sam Raimi sobre el científico desfigurado que fabrica rostros ajenos para vengarse. Ocean, la reina británica de las licencias de cine, armó su receta habitual: niveles de acción variados siguiendo el guion, con paso por fotografía de villanos y peleas en andamios.
Como casi todo el cine-en-disquete de la casa, vale más como documento de esa industria del tie-in que como clásico. Pero el personaje, convengamos, pedía videojuego a gritos.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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