Dreadnoughts invoca a los gigantes navales de principios del siglo XX: torres de cañones, columnas de humo y batallas que se decidían en grados de timón. El nombre pertenece al vocabulario sagrado del wargame naval, un género que las computadoras hogareñas abrazaron con entusiasmo de almirante aficionado.
Esta edición atariana llegó con poca documentación de respaldo, así que la ficha mantiene el rumbo prudente. Lo que el título garantiza es atmósfera: mapas azules, siluetas grises y decisiones que tardan minutos y pesan toneladas.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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