DST es de las piezas más herméticas del catálogo: tres letras que pueden significar cualquier cosa, de un estudio a una broma interna de programador. No hay registro firme de contenido, autor ni año.
El catálogo de las computadoras Atari está sembrado de estas siglas huérfanas, muchas venidas de la escena del software público. Para el arqueólogo digital, cada una es una puerta sin cartel.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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