Eat Your Words convierte el refrán inglés -tragarse las palabras- en premisa de juego de letras: todo en el nombre sugiere vocabulario, ingenio y esa competencia doméstica que los juegos de palabras saben armar en cualquier sobremesa. El género fue un clásico silencioso de las computadoras familiares, puente perfecto entre el crucigrama del diario y el monitor.
El catálogo no conserva créditos firmes de esta edición, así que la ficha se queda con el espíritu: letras que valen puntos, palabras que valen orgullo y la vieja gloria de callarle la boca al contrincante con un término de siete letras.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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