Einstein toma prestado el apellido del físico para prometer, casi por asociación directa, un desafío de inteligencia o lógica, un recurso habitual en el software de puzzles de la época que buscaba transmitir prestigio intelectual con un solo nombre. No hay datos confirmados sobre su desarrolladora, mecánica exacta ni año de publicación. Es representativo de cómo ciertos nombres propios se convertían en sinónimo de género -aquí, el de los juegos de ingenio- sin necesidad de mayor desarrollo argumental.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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