Fire Fly pone al jugador al mando de una luciérnaga que debe recorrer un laberinto oscuro recolectando objetos mientras esquiva arañas y otras amenazas, con la propia luz del insecto como recurso limitado que condiciona cuánto del escenario se puede ver en cada momento. Es una variante temática poco habitual dentro del género de laberinto que dominó buena parte del catálogo de terceros de Atari 2600. Su ambientación nocturna y su mecánica de luz limitada lo distinguen de otros clones de la época, aunque hoy es un título que interesa sobre todo a coleccionistas que documentan los rincones menos transitados de la biblioteca de la consola.

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