Fuzzball apunta al gremio más entrañable del arcade: el de las criaturitas esféricas y peludas que enfrentan mundos enteros a puro rebote. El título transmite su programa completo: color, velocidad y una pelusa protagonista con más agallas que tamaño.
Los registros sobre esta pieza son limitados, así que no vamos a peinarla con datos inventados. Para el paladar arcade, la promesa alcanza: niveles traviesos y una bola de pelo decidida a todo.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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