Golf representa, una vez más, el intento repetido en decenas de plataformas domésticas de trasladar el swing y la lectura del terreno del golf real a una pantalla de baja resolución, con la barra de potencia y el ángulo de tiro como únicas herramientas disponibles. Es un género que, con matices menores, se mantuvo prácticamente inalterado durante toda la primera década del videojuego doméstico.
Más allá de su desarrollador específico, que no está documentado con certeza en este caso, este tipo de simulador deportivo cumplió un rol importante: demostrar que se podía convertir un deporte de precisión y paciencia en un desafío digital entretenido, sin necesidad de gráficos sofisticados.

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