Home Pong recrea el rito fundacional: dos líneas, un punto rebotando y la pregunta primordial de quién la devuelve. Homenaje casero a la máquina que en los setenta metió el videojuego en los livings del mundo, aquí servido para las computadoras Atari, nietas directas de aquella criatura.
Sin créditos confirmados, funciona igual: el Pong es idioma universal. Se aprende en tres segundos y se discute durante décadas.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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