James Bond 007, publicado por Parker Brothers en 1983, pone al jugador en la piel del agente secreto más famoso del cine para una serie de misiones de acción y reflejos que no se basan en ninguna película puntual, sino en una idea genérica del personaje pensada para funcionar como videojuego original con la marca como gancho. Es parte de la ola de licencias cinematográficas y literarias que Parker Brothers llevó a la 2600 en esos años. Sin la profundidad narrativa que la marca sugiere, funciona como un juego de acción arcade más, cuyo mayor atractivo en su momento fue simplemente la posibilidad de jugar 'como' James Bond en la consola más popular del living.

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