Little Puff in Dragonland, del catálogo económico de Codemasters (hacia 1989-90), pone a un dragoncito extraviado a buscar el camino de regreso por pantallas de colores, juntando objetos y esquivando criaturas con la amabilidad propia de la línea infantil de la casa. Era la vertiente tierna del imperio budget británico, pensada para hermanos menores y sobremesas familiares.
La crítica solía despacharlos rápido, pero estos títulos cumplían un rol social concreto: costaban poco y hacían felices a los más chicos. Como pieza de catálogo, Puff documenta la cara más dulce del software de quiosco.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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