Magnetic Tank combina el vehículo más socorrido del software bélico con un adjetivo que promete mecánica singular: magnetismo, sea como arma, escudo o truco de desplazamiento. La escena europea adoraba estos giros de física aplicada al arcade, que diferenciaban a un tanque más del enjambre de tanques del estante.
El catálogo no conserva créditos ni año verificables, de modo que el campo de batalla exacto queda clasificado. Sobrevive la promesa del imán y la certeza estadística de que, en los 80, ningún tanque pixelado se quedó sin su guerra.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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