Money Hungry confiesa su motor dramático sin vueltas: el dinero, perseguido con apetito. Monedas que juntar, cajas fuertes que abrir o fortunas que administrar: el género financiero-arcade tuvo muchas caras en las computadoras hogareñas.
Sin créditos confirmados en el archivo Atari, la ficha no especula en bolsa: codicia prometida, mecánica por confirmar, balance de documentación en rojo. La avaricia, al menos, nunca pasa de moda.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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