Onslaught (Hewson, 1989) hace honor a su nombre: guerra medieval-fantástica de saturación, con territorios que conquistar a puro combate, magia bruta y un nivel de caos en pantalla que era parte del argumento de venta en los 16 bits.
La casa británica lo publicó en su etapa más ambiciosa. Confuso a ratos, espectacular siempre: la embestida prometida se cumple con intereses.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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