Pocas palabras eran más prestigiosas en la época que parallax: capas de fondo que se mueven a velocidades distintas y regalan profundidad a la pantalla plana. Bautizar así un programa era colgarse la medalla en el nombre. El archivo, austero, no conserva créditos de esta entrada.
Queda la promesa implícita: espacio, desplazamiento y ese vértigo suave de los fondos que se despegan. Técnica convertida en poética.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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