Sigue la lógica de "Batalla Naval": ubicar barcos en un tablero oculto y disparar por turnos hasta hundir la flota rival, resuelto con los gráficos y sonidos mínimos típicos del catálogo de mesa que también tuvo espacio en la consola. Es una de las tantas adaptaciones de juegos tradicionales que Atari y sus licenciatarios probaron en los primeros años del 2600.
No hay mayor innovación que reseñar sobre su jugabilidad, pero documenta bien la costumbre de convertir juegos de living clásicos en cartuchos durante la primera mitad de vida de la consola.

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